Las circunstancias actuales permiten afirmar que la inversión en Cuba constituye una oportunidad altamente recomendable para las empresas extranjeras. Si es que existe un momento idóneo para cada mercado, la isla de Cuba se posiciona en este espacio temporal. Los continuos cambios económicos que vive el país, apuntan a la paulatina liberalización de la economía e inserción internacional.

El cambio de cosmovisión en las estructuras del Estado y las proyecciones políticas aprobadas en el país, materializadas en normas jurídicas, apuntan hacia determinada descentralización y desregularización de la economía.

Garantías e incentivos, cohabitan con un entorno de estabilidad política, social y jurídica. Los recursos naturales y minerales existentes, el gran desarrollo y fomento de la actividad de investigación e innovación tecnológica y sus aplicaciones, así como la ubicación geográfica en el centro de un mercado en expansión: denotan su especial atractivo; a ello se le suma, la alta calificación de mano de obra, y notables indicadores en temas de seguridad social y salud de la población.

En general, se ha propiciado un favorable ambiente de negocios en Cuba, mediante la aprobación de la Ley No. 118 De la Inversión Extranjera y sus normas complementarias. La Ley 118 “Ley de la Inversión Extranjera”, que entró en vigor el 28 de junio de 2014, no establece ninguna distinción relativa al origen del capital extranjero a invertir, sino que en la selección del inversor prevalecen circunstancias tales como la experiencia en la actividad a desarrollar, su prestigio y su posicionamiento a nivel internacional. Además, debe tenerse en cuenta que tampoco se establece por esta ley ninguna limitación en lo atinente a la posible inversión de los cubanos que residen en el exterior.

Mediante esta ley, el Estado cubano garantiza la seguridad jurídica del inversionista, que los beneficios concedidos se mantengan durante todo el periodo por el que hayan sido otorgados; la no expropiación indirecta, el derecho a interesar que se prorrogue el plazo de vigencia de la inversión; la libre transferencia al exterior de sus dividendos o beneficios, y la opción de venta en cualquier momento de su parte en la asociación, así lo demuestran.

La formulación de políticas sectoriales para la identificación de oportunidades de inversión con capital foráneo, mediante una Cartera de Oportunidades de Inversión (actualmente con 326 proyectos y un monto de inversión estimado superior a los 8 mil 173 millones de dólares), permiten el acceso al mercado cubano y sus consumidores.

La Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera es publica cada año y puede consultarse en el sitio web del MINCEX, de la Cámara de Comercio de la República de Cuba y el Centro para la Promoción del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (CEPEC). La Cartera de Oportunidades de Inversión contiene diversos proyectos diferenciados por sectores, e incluye además las políticas y estrategias generales y sectoriales relativas de la inversión extranjera, así como otras informaciones como los datos de contactos de instituciones y empresas cubanas identificadas en ellas.

Finalmente, ha de destacarse la creación de una Zona Especial de Desarrollo ubicada en el Mariel, con una normativa con ventajas fiscales y laborales para las empresas extranjeras; que se erige como una plaza logística, fabril y tecnológica y se propone estar entre los lugares de excelencia mundial para hacer negocios.

La Zona de Especial Desarrollo Mariel cuenta con su propio marco regulatorio, contenido en el Decreto Ley 313/2013 y sus normas complementarias. El Decreto Ley 313 le otorga un conjunto de regímenes especiales, que conforman un escenario más atractivo para la inversión de empresas cubanas y extranjeras. En este sentido, los incentivos fiscales de ZED Mariel benefician por igual a todas las empresas que se establezcan en la Zona.

El escenario internacional, marcado por el retroceso en la apertura Cuba-Estados Unidos y la inestabilidad política en Venezuela, enuncian que Cuba seguirá fomentando, ahora más que nunca, la relación con España: su tercer socio comercial.

Actualmente existe financiación a corto, mediano y largo plazo, tanto públicas como privadas, que posibilitan la captación de recursos financieros adicionales para propósitos empresariales en la isla. Destacan, en tal sentido, las Líneas de financiación Cuba-COFIDES, o el Fondo contravalor no reembolsable Cuba- España.

En sentido general, se genera un clima favorable para la empresa española y oportunidades reales para el desarrollo de una relación mutualmente ventajosa en la isla.

Los mitos sobre este mercado y la falta de divulgación necesaria, sesgan la realidad y el potencial del mercado caribeño. Ciertamente, Cuba funciona con sus propios códigos y un acercamiento a ella implica su comprensión y entendimiento.